Conociendo a Rocío Psy

Desde un mundo de colores saturados y cultura pop, llega Rocío con sus pinturas a enseñarnos que aunque nada sea fácil en esta vida, todo el esfuerzo tendrá su recompensa, tarde o temprano.

Al que diga que “no se puede vivir del arte”, lo invitamos a leer esta nueva entrevista, en donde el talento y la perseverancia de esta artista sureña viviendo en Entre Ríos, la han llevado realmente lejos.

¿Cómo inició tu camino cómo artista? ¿De dónde te inspirás para crear?

Bueno, mi camino como artista comenzó desde la panza, ya que nací en una familia de artesanos y artistas, músicos, pintores, costureros, escritores…hay un poco de todo. Por ejemplo, desde chiquita ya me gustaba la costura. A los quince ya tenía una línea de ropa que diseñaba yo, bastante extraña (risas). Hasta ahora, me sigo haciendo mi propia ropa, más que nada para los shows que hago.

También, a los 18 años tenía una marca de remeras estampadas con serigrafía, con mis diseños. Las vendía en Palermo, Buenos Aires. Y a los 19/20 años, saqué mi línea de zapatillas pintadas a mano, las cuales han llegado hasta Europa, Chile y Brasil. “Los cuadritos caminantes” les decía yo porque mis pinturas no se vendían, entonces prefería hacer algo que fuera más útil y accesible. La verdad que me empezó a ir muy bien gracias a eso.

Hace aproximadamente cuatro años comencé con el arte psicodélico, con la pintura neón y por bastante tiempo fui prácticamente la única que se animó a pintar así. Al menos acá en Entre Ríos, que es donde estoy viviendo. Capaz ahora hay un poco más de competencia, pero de todas formas estoy bastante especializada en el tema.

Para crear, me voy inspirando dependiendo de mis emociones, de mis etapas en la vida. Voy cambiando. Me gusta mucho indagar en las cosas que se ven en el Primer Mundo, en Europa, lo que se está usando en otros lados para así poder innovar acá. Me gusta mucho Pinterest, lo uso hace como diez años y es una herramienta muy buena para inspirarme.

¿Qué tanto hay de patagónico en tu trabajo? ¿Sentís que es algo que te define de alguna forma?

En cuanto a lo “patagónico” en mis dibujos no sé si hay mucho en estos momentos, porque constantemente estoy realizando trabajos personalizados para mis clientes. Pero he hecho un par de diseños inspirados en Comodoro y en la Patagonia en arte zentangle. Esos dibujos salieron publicados en una revista que se llama “Buen Carril”, que se reparte en la zona de Colón, en Entre Ríos y diferentes ciudades de alrededor.

Sabemos que fue un año complicado para las expresiones artísticas. ¿Cómo pudiste resolverlo para seguir creando?

La verdad que este año fue algo bueno para mí, en el sentido que empecé a tener más trabajo que nunca. Se me duplicaron las ventas porque bueno, como todos los locales estaban cerrados, la gente seguía cumpliendo años y queriendo hacer regalitos o no sabían en qué gastarse la plata por ejemplo (risas), entonces me compraban cuadritos. O por ejemplo, me pedían intervenciones o diferentes pinturas, o se dio la posibilidad de poder juntar algunos pesitos pintando murales en locales o casas para cuando se terminó el aislamiento. En ese sentido, no paré en todo el año. ¡De hecho, estoy ansiando tener mis vacaciones!, ya que en invierno no me tomé ningún descanso.

¿Qué te emociona del año que viene a nivel artístico?

Lo que más me emociona del 2021, es que capaz pueda ir a Comodoro. Tengo muchas ganas de ir aunque sea 20 días a poder pintar allá, llevar mi trabajo, mis cuadros…Así que es una de las cosas que tengo como meta, que creo que es lo que más me emociona. Las otras veces que he ido, han sido solamente de visita, pero esta vez me gustaría que sea algo más laboral. Ojalá que se me dé y pueda ir.

Y por último, ¿qué le dirías a alguien que está intentando animarse a entrar en el camino de la pintura y el arte?

Lo que recomiendo a todo el que quiera vivir del arte o de la pintura, básicamente, es ser muy organizado. No sólo con sus trabajos, con los tiempos de práctica, sino también con los clientes, con los pedidos. Los detalles lo son todo y hay que dedicarles tiempo.

Después, la organización con las horas: ponerse horarios, cumplirlos. Pero tampoco excederse, porque si uno está 15 horas al día pintando puede ser agotador.

Y bueno, animarse porque es algo hermoso. Hay que cobrar los trabajos según lo que valen. Cuando uno arranca capaz no se anima a cobrar los trabajos, y hoy, los materiales que usamos son muy caros. Y no sólo eso, el conocimiento y la pasión también tienen un valor. Así que nada, que se animen porque es algo muy lindo. Poder viajar por lugares, trabajar del arte, expresar todo lo que uno tiene adentro, conocer gente… ¡Hay un montón de oportunidades! Recomiendo vivir del arte porque es lo más lindo del mundo.

Momentos mágicos:

Hay dos ocasiones que viví, en donde sentí una “conexión”, no sé cómo explicarte (risas). La primera vez, yo me acuerdo que estábamos viviendo en un pueblito chiquito que se llama Villa Elisa. Yo ya había terminado la escuela y unos estudios y quería abrir mi propio taller, pero no había chance. Desesperada, había hecho publicidad, y no había caso, no conseguía alumnos. Entonces una noche, me largué a llorar y estaba mirando al cielo y me acuerdo que decía muy fuerte: “Por favor, quiero vivir del arte. Quiero vivir de esto, ser profesora, ¡vivir de lo que amo!”.

Me quedé dormida, deseando eso, y cuando me desperté al otro día, tenía un mensaje de un centro en el que me estaban invitando a dar clases privadas de arte y pintura para niños. Y de ese momento, ya han pasado seis años y nunca dejé de dar clases. La verdad, es que esa fue una experiencia fuerte y no podía creer que me estaba pasando eso a mí.

La segunda ocasión fue que hasta julio del 2018, yo siempre di clases, tenía mis alumnitos, mis pedidos de cuadros, zapatillas y demás. Pero todavía no me animaba a vivir únicamente de la pintura. Entonces bueno, con unos ahorros que tenía, en julio, (yo trabajaba de moza me acuerdo), me fui a Comodoro Rivadavia. Me fui dos semanas de vacaciones, y me gasté TODOS los ahorros que tenía, absolutamente todo (risas) porque dije “bueno, llego a Entre Ríos y junto la plata de nuevo”. Y cuando llegué, me había quedado sin trabajo. Entre tanta desesperación dije “me voy a vivir a Comodoro, allá capaz consigo algo más”. Y bueno, entre todas las cosas que tenía que vender, tenía como 20 cuadros pintados por mí desde chica y decidí hacer una subasta. Cero esperanza de vender algo.

Pero en menos de 24 horas había vendido todas las pinturas y no sólo eso, sino que también me llamaron para hacer un mural, me encargaron cuadros…había mucha gente que no sabía que yo pintaba y les gustaba lo que hacía. Esa fue mi respuesta a muchas preguntas y dudas. Al final, se me ocurrió la idea de pintar neón, compré los materiales, y arranqué con eso. Fue como el “boom” y a la gente le gustó, me empezaron a llamar de festivales, etc. Cuando me di cuenta, estaba viviendo de la pintura y ya van a ser tres años oficiales de que me dedico únicamente a esto. No he vuelto a trabajar de otra cosa.

La verdad es que, cuando uno se dedica un 100% a algo, la gente lo siente, lo sabe. Uno también, al estar 100% dedicado a lo que le gusta, los resultados son siempre muchísimo mejores. Por eso siempre digo que uno se tiene que animar, porque sino, nunca es “el momento”.

No te pierdas de sus trabajos en Instagram:

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